sábado, 1 de noviembre de 2014

 
 
El quichua
 
El quichua fue la lengua hablada por algunas tribus que habitaban la provincia, lo que demuestra que estos grupos indígenas habrían estado bajo la dominación del Imperio Inca. Esta dominación fue pacífica, voluntaria y se dio por asimilación, ya que los Incas habrían empleado su acostumbrada política de colonización, al enviar indios mitimaes para llevar los hábitos del imperio a las regiones que quedaban bajo su influencia.
Aún perduran en la cultura santiagueña vocablos de origen quichua en nombres de poblados como: Soconcho, Salavina, Manogasta; en el habla común, por ejemplo los términos mishi (gato), soncoy (corazón), y la denominación del rio Dulce (Miski mayu) y rio Salado (Cachi mayu).
 
El arte rupestre
Se denomina arte rupestre al conjunto de manifestaciones plásticas efectuadas por el hombre sobre rocas, como medio de expresión de sus ideas. Los aborígenes santiagueños emplearon esta modalidad y plasmaron sus vivencias sobre las rocas de las sierras. El área geográfica donde se localizan estas expresiones culturales es la zona serranas de la provincia: al oeste, en la sierra de Guasayan

y al sur en las sierras de Sumampa y Ambargasta.
Algunas investigaciones arqueológicas han sacado a la luz estas expresiones culturales que fueron realizadas en lugares a cielo abierto  y en zonas rodeadas de variados recursos naturales. Las figuras son geométricas o imitaciones de huellas de animales, como suris, guanacos y felinos (estilo pisadas).
 
 
 
La desaparición de los pueblos indígenas
Existen muchas causas que determinaron la desaparición de las numerosas culturas aborígenes de Santiago del Estero.
Por un lado, las epidemias provocadas por nuevas enfermedades traídas por los españoles, sumadas a una alimentación deficiente. Además, los malos tratos por los que fueron sometidos por los españoles en los distintos trabajos, especialmente en la mita minera (trabajo en las minas). Por otro lado, la imposibilidad de renovación de la población indígena, ya que generalmente los varones eran alejados de sus pueblos desde temprana edad para conformar las expediciones colonizadoras o para trabajar en la mita.
En abril de 1576 se dictaron leyes protectoras para los aborígenes. En ellas se estableció que debían recibir un buen trato y condiciones 0favorables, como trabajar 5 días de los siete días de la semana, dejar de trabajar media hora antes del anochecer y aquellos que tuvieran entre 50 y 70 años servir sólo en tareas livianas.
Durante muchos años estas disposiciones fueron violadas, hasta que en 1586, bajo el gobierno de Juan Ramírez de Velazco, se implementaron una serie de medidas, como el pago semanal de los jornales, la prohibición de que se sacaran indígenas de la provincia y el nombramiento de un juez de registro en cada ciudad para evitar que fueran vendidos a otras ciudades o a Chile.
 
 
 
 
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miércoles, 15 de octubre de 2014

Santiago del Estero


 
Santiago del Estero Indígena
 
 
 
  Cuando llegaron los conquistadores españoles, la región de la actual provincia de Santiago del Estero estaba ocupada por una diversidad de tribus y poblaciones indígenas de variada evolución cultural. Todas estas parcialidades llegaron atraídas por las condiciones climáticas, el relieve llano y sobre todo por los ríos Dulce y Salado, y la fertilidad de sus tierras cercanas, que le permitían la práctica de la agricultura. Ninguna de estos pueblos dominaba a otro sino que llegaron a unirse en un verdadero crisol de razas y lenguas.
 
 


Los principales pueblos aborígenes

   La información sobre los pueblos que habitaban el actual territorio santiagueño no es abundante y surge de los diarios de viaje de los conquistadores, así como también de los escritos de los sacerdotes que tuvieron activa participación en el proceso colonizador.
   A la llegada de los españoles, los grupos indígenas mas importantes de la región eras los Tonocotés(o Juríes), Los Lules, Los Vilelas, Los Guaicurúes (provenientes de la región del Chaco, con características similares a los Vilelas), y los Sanavirones.


Ubicación geográfica de los antiguos pobladores

Geográficamente, los pueblos indígenas se ubicaron de la siguiente manera:
  • En el norte, Lules, Vilelas, Tobas y Mocovíes.
  • En el centro, (entre los ríos Dulce y Salado) Los Tonocotés o Juríes.
  • En el sur, Sanavirones
  • En el este, Los Guaicurúes
  • En el oeste los Cacanes o Diaguitas







Los Tonocotés

   Los Tonocotés habitaron la región  central de la provincia. Eran un pueblo sedentario y agricultor y aprovechaban las inundaciones provocadas por el desborde de los ríos para el cultivo de zapallo, maíz y porotos. Practicaban la industria de la cestería y el tejido en telar. La cerámica era empleada para fabricar urnas funerarias, utensilios domésticos, etc.
   Aplicaban la Técnica del grabado y la pintura, utilizando motivos geométricos coloreados de rojo, negro, blanco y ocre.
    También utilizaban el hueso para la fabricación de agujas, flechas, etc. Se han encontrado algunos objetos de metal como cuchillos y pinzas.
   Los Tonocotés vivían en chozas que conformaban pueblos protegidos por empalizadas. Para su defensa ante en ataque de otros grupos empleaban el arco y la flecha con punta envenenada.
   Creían en una especie de Demonio al que rendían culto a través de sacrificios y fiestas, donde eran comunes las borracheras. El culto estaba dirigido por hechiceros. Los muertos eran enterrados en grandes urnas y, pasando el tiempo, en algunas ocasiones se guardaban los huesos en urnas más pequeñas.
   Su lengua era muy elemental y basada en el quichua de los Incas, con algunas variantes.
Estos aborígenes también recibían la denominación de Juríes, probablemente los españoles los llamaron así por la deformación del nombre de su vestimenta, conformada por plumas de ñandúes, llamados suris en su lengua.
    Los Tonocotés eran de hábitos pacíficos. Fueron sometidos con facilidad por los conquistadores, quienes los repartieron en grupos de trabajo denominados Encomiendas.
   El proceso de mestizaje racial y la dominación cultural fue haciéndoles perder identidad y terminó con su extinción.


Los Vilelas

   Los Vilelas habitaron la región media del rio Bermejo. Eran un pueblo sedentario, y cultivaban maíz poroto y zapallo. A pesar del sedentarismo, los Vilelas cazaban (era común la caza del llamado chancho del monte, del que utilizaban la carne y el cuero). Además pescaban con redes confeccionadas con fibras vegetales, recolectaban miel y frutos silvestres, como la algarroba con la que elaboraban una bebida alcohólica, y criaban ovejas, cuya lana usaban para la realización de tejidos.
    Estaban dirigidos por caciques, cuyo cargo era hereditario y las familias convivían en chozas colectivas, conformando grandes aldeas. Como medio de defensa empleaban el arco y la flecha.


Los Lules

    Los Lules habitaron la zona del alto Bermejo y el Salado. Eran altos y delgados, usaban el cabello largo y tenían por costumbre colgarse de las orejas hilos de variados colores. Eran un pueblo nómade; vivían de la caza, la pesca, el pillaje y, al igual que los Vilelas, de la recolección de miel y frutos silvestre como la algarroba, con la que preparaban bebidas alcohólicas.
   A pesar de ser nómades, construyeron chozas conformando pequeños pueblos rodeados de empalizadas. Para su defensa emplearon el arco y la flecha.
   Creían en un ser supremo. Practicaban la hechicería para curar a los enfermos a los que consideraban víctimas de un espíritu maligno.
   También su idioma tenía características similares al de los Vilelas y su autoridad era un cacique. A la llegada de los españoles, los Lules fueron organizados en encomiendas y en otros casos constituyeron reducciones, donde eran catequizados y aprendían a trabajar la tierra.

Las encomiendas
Eran un sistema de trabajo por el cual los indígenas quedaban sometidos a la autoridad de un español y estaban obligados a trabajar la tierra y a pagar un tributo o impuesto, en especie o en dinero.
El encomendero, a su vez, se comprometía a proveer a los aborígenes  de alimentos, vestimentas y a evangelizarlos. Sin embargo, por lo general, los encomenderos no cumplían con sus obligaciones, y sometieron a los indígenas a trabajos forzados.

Los Sanavirones

   Los Sanavirones habitaron el sur de la provincia, en la zona de bajo rio Dulce. Eran un pueblo sedentario, practicaban la agricultura como base de su alimentación (cultivaban maíz y poroto), recolectaban los frutos de la algarroba y el chañar y se dedicaron a la crianza de llamas.
    Desarrollaron la industria textil y la cestería. La cerámica era sencilla, caracterizada por dibujos geométricos de color rojo y negro.
    Sus casas, hechas con ramas y paja, albergaban a varias familias, constituyendo pueblos pequeños rodeados de empalizadas. Para su defensa utilizaban el arco, la flecha, la boleadora y la maza.
     Se tienen pocos datos sobre su religión, y de sus costumbres se sabe que realizaban fiestas para celebrar acontecimientos familiares.
    Al igual que otros grupos indígenas fueron organizados en encomiendas por los españoles.